


Las ideas que comenzaban a extenderse en Europa de libertad, igualdad jurídica, separación de poderes y gobierno representativo van a ser llevadas a la práctica por los colonos británicos de Norteamérica en su lucha contra el gobierno de Inglaterra. Una guerra de independencia y una revolución política van a originar el primero de los estados independientes actuales de toda América y la aparición por vez primera del estado político liberal. El 4 de Julio de 1776 el Congreso ofreció a los insurgentes unos objetivos de lucha y unas ideas comunes, hablamos de la Declaración de Independencia. Los colonos rebeldes contaron entre sus líderes con personalidades como George Washington o Thomas Jefferson y para su enfrentamiento contra Inglaterra con la ayuda de Francia y España.Sin embargo, a pesar de basarse la nueva república de los Estados Unidos sobre los ideales de la ilustración y el liberalismo, ni mucho menos todos los hombres eran iguales. Una pequeña élite de propietarios dirigía el país y la esclavitud, sobre todo en el Sur de lo que habían sido las trece colonias, era el motor de la economía. Por si fuera poco, la independencia de las 13 colonias (Estados Unidos) supuso el comienzo de la expansión hacia el Oeste, con el consiguiente exterminio de las poblaciones autóctonas, los indios.
Ahí os dejo un texto de un historiador catalán llamado Josep Fontana en el que nos habla de cómo surgieron las fábricas.
El rasgo distintivo (…) es la aparición de la fábrica: la gran unidad centralizada y muy especializada, con unos instrumentos de producción propiedad de un empresario, que utiliza el trabajo de obreros asalariados y potencia la división de las operaciones de fabricación, transformando al viejo artesano, que hacía un producto entero, en el obrero que se limita a realizar unas tareas parciales determinadas, y que pasa, por este motivo, de cobrar por piezas a hacerlo por horas trabajadas (…) Stephen Marglin fue el primero en afirmar que la fábrica no había nacido por necesidades de una mayor eficacia productiva, sino para asegurar al patrón el control de la fuerza de trabajo y la apropiación del excedente producido por el obrero (…) La fábrica permitía, por un lado, sujetar y controlar mejor al trabajador, y hacía posible, por otro, eliminar la competencia del pequeño productor independiente o cooperativo, que no podía adoptar la tecnología cada vez más costosa que imponían los fabricantes (…) en su mayor parte procedían de la burguesía.
Josep Fontana. Introducción al estudio de la historia, pág. 155-156.